A finales del año 2020, el Fondo Económico Mundial publicaba “The future of Jobs 2020”, un exhaustivo informe en el que se analizan en profundidad los cambios estructurales que afectan hoy al empleo. El resumen de su lectura es claro: la transformación digital vive una aceleración extraordinaria que repercute directamente en el mercado laboral y lo seguirá haciendo, más si cabe, en el futuro más cercano.

La incorporación de la tecnología a todas las facetas del mercado es, sin duda, un desafío. Pero, si atendemos a los datos, supone, sobre todo, una oportunidad gracias a lo nuevos empleos que surgen a raíz de este sector. La alta empleabilidad que se adivina en un futuro próximoviene acompañada de una necesidad de formación continua, sea cual sea la especialización del profesional. Entramos en una etapa que oferta millones de empleos nuevos y demanda, a su vez, un aprendizaje proactivo y permanente por parte de los profesionales. Es la era del lifelong learning.
Una oportunidad global que exige una formación constante
Sobre esta nueva realidad profundiza Raúl Hernández, Director de países y director global de transformación digital en Universia, durante su intervención en el podcast de la serie Tendencias de Silvia Leal, divulgadora y experta en transformación digital. Una realidad en la que es fundamental convivir con la tecnología y exige familiarizarnos con nuevas herramientas. “En algún momento”, explica Hernández, “el yo humano tendrá que comunicarse con la máquina, por lo que necesito tener conceptos de programación; no ser un experto en programación, pero sí conocer el lenguaje de la máquina”, indica.
La tecnología avanza a pasos agigantados y los trabajadores deben tener claros diversos conceptos que son mutables, que crecen con la misma evolución tecnológica. Y esto no es algo que deban aprender exclusivamente ingenieros y trabajadores técnicos.
Igual que hoy en día todos debemos saber cómo se enciende un ordenador, el funcionamiento de un procesador de textos o tener conocimientos básicos de las redes sociales, los profesionales deben conocer qué son y los aspectos básicos de las más innovadoras herramientas tecnológicas que ya forman parte de nuestro día a día. “Necesitamos saber cada vez más sobre tecnologías cloud, sobre inteligencia artificial, sobre blockchain, sobre Internet de las cosas”, afirma Raúl Hernández en su charla con Silvia Leal.
De ahí el valor de una formación constante, de un reciclaje continuo, del aprendizaje a lo largo de la vida, del lifelong learning.
Lifelong learning y alta empleabilidad
“Los analfabetos del siglo XXI no serán los que no saben leer ni escribir, sino los que no pueden aprender, desaprender y reaprender”, escribió el sociólogo norteamericano Alvin Toffler. El futuro exige profesionales flexibles, con capacidad de adaptarse a los cambios y los conocimientos que les permitan integrarse en el nuevo mercado.
Porque el mercado laboral dista mucho de ser estático. Los datos que se desprenden del informe del Fondo Económico Mundial son inequívocos: hasta finales del 2025 se prevé que desaparezcan al menos 85 millones de puestos de trabajo de los que hoy existen; en el mismo periodo, se crearán 97 millones de empleos nuevos en profesiones emergentes y en plena evolución.
Ya hoy en día la situación es muy diferente a la que se vivía hace poco tiempo, como nos recuerda Raúl Hernández. “Si te fijas en los trabajos que había hace 20 años y los que hay ahora empezamos a imaginar qué es lo que va a haber dentro de unos años”, explica. Y profundiza en esta reflexión con cifras: “De las diez posiciones más demandadas hoy, siete no existían hace dos décadas”.
Basta echar un vistazo al pasado para entender que algunas de las siete carreras con mayor empleabilidad de 2021 apenas tenían cabida en los planes universitarios hace dos décadas. Y las que sí formaban parte de ella contaban con unas salidas profesionales muy diferentes a las de ahora.
Pongamos un ejemplo. La sociedad, y sobre todos los más jóvenes, se relacionan de una forma absolutamente diferente con el entorno que hace unos años, sobre todo a partir de la implosión de las redes sociales. Los estudios en Psicología deben actualizarse continuamente para que los profesionales sean capaces de adecuarse a las nuevas necesidades psicológicas que la transformación digital y comunicativa han generado.
Y precisamente carreras como Psicología adquieren una nueva dimensión en empleabilidad, siempre que actualicemos los conocimientos continuamente. “Una de las carreras más demandadas en Estados Unidos es la combinación de Matemáticas con Psicología”, señala Raúl Hernández. “Porque la psicología tiene una importancia dentro de la inteligencia artificial y viceversa”.
Volvemos al concepto de flexibilidad, a adaptar nuestros conocimientos a especialidades que, aunque a primera vista no lo parezca, son transversales. Llegar a entender, por ejemplo, “esa convergencia de algoritmos, psicología, inteligencia artificial, matemáticas…”.
El lifelong learning, una preocupación que alcanza a las instituciones
Hoy el lifelong learning se ha convertido en un arquetipo formativo en cualquier institución que se preocupa por la sociedad del futuro. La misma UNESCO cuenta con una organización específica que se ocupa de fomentar la educación continua y el aprendizaje constante, el Instituto de la UNESCO para el Aprendizaje a lo Largo de Toda la Vida (UIL, por sus siglas en inglés), con sede en Hamburgo.
Con este nombre tan extenso, el UIL lanza un mensaje mucho más concreto: solo generando una cultura global que estimule el aprendizaje constante se puede hacer frente a los retos que se enfrenta la humanidad, desde la transformación tecnológica al cambio climático, pasando por las desigualdades económicas, sociales y culturales.
Y vencer esos retos está completamente relacionado con el empleo. Como hemos visto, serán más los empleos nuevos que los que desaparezcan. Generar una sinergia entre los seres humanos y la tecnología redunda en el crecimiento global siempre que se adquieran los conocimientos necesarios. “De los trabajadores que conservarán sus puestos en los próximos cinco años”, comentó Saadia Zahiri, directora-gerente del Fondo Económico Mundial, “prácticamente la mitad necesitará capacitarse en nuevas competencias básicas”.
La evolución tecnológica, vemos, avanza a marchas forzadas. Por eso, aprender durante toda la vida se configura como una fórmula necesaria para no quedarse nunca atrás y, a ser posible, estar un paso por delante. Escribió Shakespeare que “no está en las estrellas mantener nuestro destino, sino en nosotros mismos”. No tuvo tiempo de conocer en qué consistía el lifelong learning, pero, a buen seguro, lo habría tenido en cuenta para mantener el dominio sobre su propio destino.